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Nuestra nueva normalidad en LEUFRA.


Llegando a casa después de un largo día en la oficina de LEUFRA.


- Hola papá, ¿cómo te fue hoy?

- Hola hijito, pues muy bien, con mucho tráfico; ya te imaginarás. Algo cansado.

- Y a ti, ¿cómo te fue hoy en la escuela?

- Bien papi. Pero se me hace tan raro ir un día sí y otro no. Ya sabes, o es presencial o es por Zoom. Pero con Zoom no juego futbol en el recreo con mis amigos. ¡Vaya con la pandemia del Covid!

- Si Dany, lo mismo me pasa a mí, pero claro que no voy a la escuela sino a mi oficina en LEUFRA un día sí y otro de home office. Ya sabes, hay que cuidarnos. Solo los técnicos van a diario a nuestros talleres para afilar la herramienta, pero se cuidan y guardan la sana distancia.

Jajaja, parece que nos pusimos de acuerdo con las escuelas para quedarnos en casa al mismo tiempo. Un día no hay tanto tráfico y al otro si, justo cuando me toca salir.

- Y ¿cómo te va con el Zoom papá?

- Al principio batallé, pero ahora muy padre, porque, aunque me gusta más ir a ver a mis clientes a sus fábricas, ahora puedo visitarlos más seguido a distancia y compartir información importante.

- Sabes Dany, esta pandemia del COVID ha traído muchos cambios, pero también muchos retos y oportunidades que debemos aprovechar.

- Oye papá, ¿conocías antes estos servicios de videoconferencias como el ZOOM?

- Pues algo hijito. Teníamos videollamadas con Skype, pero no como lo que hemos visto estos 2 últimos años y más que sirven para grupos grandes.

- Yo también papá. Ahora las clases son por Zoom y con exámenes por Google forms. Todo muy moderno.

- Qué bueno hijito, porque llegamos a pensar que perderían el año sin clases.

Y en LEUFRA también nos hemos puesto las pilas hijo.

- ¿Cómo papá?

Pues ahora no solo con las juntas, sino que pedimos a nuestros proveedores apoyo con videos y presentaciones técnicas para apoyar a nuestros clientes con la ayuda de Zoom, ya que aún están muy limitadas las visitas a las fábricas.

- Deja te digo, estamos aprovechando mejor las herramientas de comunicación y aprendiendo a usar la nueva tecnología para no dejar solos a nuestros clientes, aislados por la pandemia. En el trabajo de tu mamá también lo están haciendo. Es como cuando pudimos tener los primeros celulares. Comunicarme con tu mamá o con la gente de la empresa fue más fácil.

Ahora comunicarnos con los proveedores de Alemania o de Italia, es más que una llamada por teléfono o un correo, vemos las caras y hasta pudimos visitar la fábrica de LEUCO en Horb con el celular de Hans conectado a Zoom para ver cómo fabrican el pedido de brocas de diamante que tanto nos urge para el cliente de Durango. Y ahora puedo enseñarlo a mis clientes y llevar a nuestros especialistas más rápido cuando lo necesitan.

- Deja tú, AMPIMM ya está respondiendo a estas necesidades con un centro de capacitación virtual para que los fabricantes muebleros y su personal desarrollen las nuevas técnicas y productos de nuestra industria; y además, les van a certificar al terminar el curso.

- Órale, papá. Como nosotros en la secundaria. Y yo que creí que solo los jóvenes estudiamos y ustedes, los viejitos ya no.

- Llevado ¿eh? Jajaja. Pero sabes, para ser mejores, siempre hay que seguir aprendiendo.

- Oye papá, ¿y vas a tener exámenes?

- Claro. Para nosotros el pasar con 10 significa que el cliente quedó contento con nuestro producto.

- No papá, pero en serio…

Jajaja. Luego te digo.


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